Naranjas del Carmen: un modelo de negocio hacia el compromiso y la eficiencia

Publicado: 19 junio 2020

Las Naranjas del Carmen: la revolución hacia el compromiso y la eficiencia

Naranjas del Carmen inventó en 2015 el modelo crowdfarming® para desarrollar un modelo de negocio eficiente y equilibrado.

El 2020 quedará grabado en la memoria de todos como el año en el que el mundo se vió sacudido por una pandemia global. Es increíble pensar que algo tan “insignificante e invisible” haya puesto patas arriba el mundo. Ha supuesto un pequeño descanso para la naturaleza y una buena lección para el ser humano, y es que no somos invencibles, la vida se rige por el equilibrio y hacia eso debemos tender. 

Para volver a encontrar ese equilibrio que estamos perdiendo no vale mirar a otro lado, los pequeños detalles marcan la diferencia, nuestras acciones impactan el ahora e impactarán el futuro del mundo en el que vivimos. Una buena reflexión que da pie a explorar el caso de uno de nuestros colaboradores, Naranjas del Carmen, verdaderamente una historia de cómo cambiar un modelo de negocio ineficiente y desequilibrado en un modelo comprometido con la naturaleza y responsable con el consumo.  

Reinventando un modelo de negocio para alcanzar la eficiencia

Naranjas del Carmen inventó en 2015 el modelo crowdfarming® para producir bajo demanda directa del consumidor final y vender directamente los alimentos producidos. Este modelo surge de una revolución agrícola, social e incluso moral, ante la producción descontrolada que observamos en la agricultura, donde no existe una oferta adaptada a una demanda, no existe un precio fijo marcado como podemos ver en el resto de las industrias (que no necesariamente indica que sean sostenibles, pero ese es otro tema). La naturaleza no es una fábrica en serie que puede producir sin límite, la estamos agotando y existen alternativas. El modelo propuesto por Naranjas del Carmen se basa en la búsqueda de ese equilibrio del que hablábamos antes, entre árboles, plantas y gente, en el que la oferta da respuesta a la demanda, alejándose de la sobre-explotación.

Su filosofía se escuda bajo la idea de buscar el compromiso entre el productor y el consumidor: detrás de cada árbol hay una persona responsable que se vincula con su producción y su cuidado, “adaptándolo”, potenciando ese sentimiento de pertenencia y de cuidado. 

No te ocurre que ¿tus plantas o tus mascotas están más sanos cuando les das cariño y un buen cuidado? En eso se basa la agricultura sostenible, también conocido como crowdfarming.

El crowdfarming  pretende darle la vuelta al modelo de negocio tradicional de la agricultura en todos los aspectos 

  • Una producción y un consumo bajo demanda: la persona se convierte en la “responsable” de ese árbol y pide la recolección de sus frutas según se van consumiendo. De ahí su interés en que su árbol reciba los mejores cuidados posibles para poder disfrutar de los alimentos de la mejor calidad.
  • Hablamos por tanto de un consumo estacionario. Aunque no lo creas porque dispones de ellas durante todo el año en el supermercado, las naranjas son frutas de temporada y el naranjo solo da naranjas cuando le corresponde.
  • Por otro lado, se compromete con la idea de cero desperdicio. ¿Qué eso de encontrar sólo la fruta “bonita” en el mercado? Seamos justos, no importa su tamaño o si tiene alguna marca en la piel, si es natural y fresca seguro que disfrutaras tanto o más de su sabor que de la “fruta perfecta”
  • Se basa en la idea de colaboración entre todos los actores que participan en la cadena de suministro: 
    • El consumidor apoya el consumo responsable “adoptando” un árbol, una colmena… En vez de haciendo una compra descontrolada en el supermercado de alimentos de “fuera de temporada” que desequilibran el medio ambiente.
    • El agricultor gracias a la aportación económica del consumidor, puede asegurar una cosecha responsable y sostenible, primando la calidad a la cantidad y el cuidado de nuestro entorno.
    • La naturaleza, agradecida de los cuidados de la explotación equilibrada nos aporta los ingredientes de mayor sabor y aporte nutricional de calidad. Sin la necesidad de aditivos y otros activos que se añaden para cumplir con los “estándares de belleza de los alimentos”, sino puramente naturales y buenos para nuestra salud.
    • Los transportistas que ejercen su trabajo de forma también eficiente y bajo demanda, con el lema de cero desperdicio y haciendo un reparto responsable.
    • El propio modelo de negocio de esta agricultura 2.0, digitalizando las tareas administrativas y reduciendo desperdicios de papel e ineficiencias.

Con ello queremos decir que todo es posible y que, como adelantábamos, pequeños gestos pueden marcar la diferencia. Nada está escrito y todo modelo de negocio puede revolucionarse para mejor. 

Siempre con la idea de que detrás de cada proyecto existen personas y que este mundo está aquí para convivir con nosotros, no para ser explotado a nuestro beneficio. Las ineficiencias no deben “barrerse debajo de la alfombra” y olvidarse; no seas conformista y haz frente a ellas. Desde SlimPay, estamos orgullosos de cómo Naranjas del Carmen, aportáis vuestro granito de arena. Todavía podemos cambiar el mundo juntos.

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